Aborto libre, gratuito y seguro

Chile es uno de los pocos países que criminaliza el aborto en todas las circunstancias. El aborto terapéutico se legalizó en 1932, sin embargo en 1989 se modificó el artículo 119 del Código Sanitario que lo prohibió en cualquier situación. El año 2012 el proyecto de ley que buscaba legalizar la interrupción del embarazo por riesgo de la vida de la madre, por inviabilidad fetal extrauterina y por violación fue rechazado por dos votos en la cámara alta. Hoy el debate se reabre a raíz de la coyuntura electoral y es tensionado por las noticias comentadas.

Sin embargo, la ilegalidad del aborto es violencia y discriminación del Estado hacia mujeres y niñas, no sólo en caso de violación o inviabilidad fetal, por lo que delimitar la discusión en el marco netamente “terapéutico” cierra el debate sobre causas sociales y otras condiciones que determinan que una mujer opte por el aborto. Ante esta dificultad, entonces podemos re conceptualizar lo terapéutico, pues si lo que busca la terapia es aliviar o sanar los padecimientos físicos y/o psicológicos de las mujeres, entonces es pertinente incluir todo embarazo que no forme parte de sus proyectos de vida. En Chile la capacidad de decisión de las mujeres sobre sus cuerpos y proyectos de vidas no sólo se ve truncada por el aparato jurídico estatal, sino también por la precariedad de la educación sexual, la falta de acceso a mecanismos anticonceptivos, un imaginario cultural que confunde “mujer con madre”, como si fuésemos incubadoras vivas al servicio de la sociedad, entre otras causas que no permiten a las mujeres vivir la sexualidad y el placer de una manera responsable y consciente.

El problema del embarazo adolescente o no deseado no debe centrar su atención en “aborto o no aborto” sino, como cualquier tema de salud, en la prevención, es decir en la búsqueda activa de la eliminación de los factores de riesgo. Por lo tanto, el acceso a educación sexual y reproductiva, a mecanismos anticonceptivos y  preservativos, son fundamentales, pues dentro de las consecuencias de una sexualidad irresponsable también se encuentran un gran número de infecciones de transmisión sexual. Sin embargo, la postura de los grupos conservadores “pro-vida” tampoco promueve la sexualidad responsable, jamás hemos visto alguna campaña en contra del aborto en la cual se entreguen condones y consejería sobre salud reproductiva.

El temor infundado por estos grupos bajo el argumento de “nuestra sociedad no está lista para que podamos decidir libremente”, del aumento de abortos que se producirían a causa de la despenalización, no se condice con la evidencia, pues ésta demuestra que la condición legal del aborto no modifica la necesidad de las mujeres a acceder a él, sólo afecta dramáticamente el acceso a un procedimiento seguro, generando una clara distinción socioeconómica, entre quienes pueden pagar una clínica y quien no, como cualquier derecho que queda bajo los arbitrios del mercado, en este caso clandestino.

Por otra parte, si bien los avances en el uso de anticonceptivos han producido una disminución de los embarazos no deseados, no han eliminado el acceso a un aborto seguro de las necesidades sanitarias, pues se aproxima que unas 33 millones de usuarias de anticonceptivos padecen un embarazo accidental cada año. No se propone el aborto como mecanismo anticonceptivo por los riesgos que tiene cualquier procedimiento médico o quirúrgico para el organismo, sólo se debe considerar que un aborto inseguro es una causa importante de mortalidad. Alrededor de 47.000 muertes anuales relacionadas con el embarazo se producen por complicaciones de éstos, y puede prevenirse mediante educación sexual, planificación de la maternidad y acceso garantizado al aborto en todos los casos. El acceso universal que garantice salud a mujeres y niñas es una cuestión de derecho a la vida, ¿Qué medida puede ser más “pro-vida” que proteger la salud física y mental de más de la mitad de la población?

La legalidad del aborto es un tema de salud pública, por lo que una u otra visión moral frente a ésta debiésemos guardarla para nuestra propia decisión de parir o no a un hijo no planificado, en la cual se deberían conjugar todas las condiciones para que podamos sentirnos dueñas de nuestros cuerpos y nuestro futuro, de nuestro proyecto de vida que no es por consecuencia lógica la maternidad.

La legislación actual sobre el aborto en Chile es una evidencia clara de violencia estructural patriarcal y muchas veces pareciese ser obra de una mano invisible, pero no, es fruto de decisiones políticas y de personas que hoy se arrogan la potestad de decidir sobre nuestras vidas. Por otra parte la violencia física y psicológica a la que se somete a niñas y mujeres se reproduce de forma macabra en el seno de la clase trabajadora, por lo que nuestra práctica política no puede estar disociada de lo que se produce en la intimidad de nuestros hogares y organizaciones.

Si bien una ley que despenalice y garantice el aborto no nos resguardará de las conductas aberrantes que permite y propicia el patriarcado al igual que el capitalismo, pues ninguna ley puede hacerlo, sólo la superación de estas estructuras de dominación que se expresan como dictadura estatal sobre nuestros cuerpos y vidas, sólo la construcción de una sociedad libre con pilares de solidaridad, cooperación y dignidad de mujeres y hombres de todas las edades. Sin embargo existen condiciones mínimas para avanzar contra la consolidación de la misoginia y es por esto que exigimos esas condiciones mínimas para decidir y no morir.

¡Educación sexual para decidir, 

Anticonceptivos para prevenir,

 Aborto legal para no morir!

ANTE LOS ÚLTIMOS HECHOS DE VIOLENCIA MACHISTA/ 8 de julio 2013

Ante los últimos hechos de violencia que han conmocionado al país LA ALZADA, Acción Feminista Libertaria manifiesta su posicionamiento de repulsa y denuncia ante la persistencia de una de las evidencias más virulentas de la discriminación por razón de género: la violencia contra las mujeres.

La lucha contra este tipo de violencia es uno de los desafíos más apremiantes de nuestra organización. Por ello, LA ALZADA reitera su firme compromiso de combate ante el maltrato machista en cualquiera de sus manifestaciones. Si bien, la violencia de género tiene distintas formas y expresiones tiene un sólo origen: el PATRIARCADO como sistema de dominación y opresión en base a la diferencia sexual.

Es por esta razón que no basta sólo con atacar el patriarcado si no somos capaces de generar y fomentar nuevas prácticas de NO–DOMINIO,de HORIZONTALIDAD y de relaciones NO–SEXISTAS. Tanto en lo público como en lo privado.

Deseamos destacar, no obstante, que no deseamos levantar juicios de valor ante la actuación de la madre de la niña de 11 años violada y embarazada, ya que su actuar es un síntoma más de lo hondo que cala el patriarcado en nuestra sociedad, que pone a las mujeres en contra de las mismas mujeres, naturalizando incluso los crímenes más espantosos a los que son sometidas. Llamamos así a la sororidad, especialmente ante esta niña que se ve obligada a mantener un embarazo no deseado y que pone en riesgo su salud.

La violencia contra las mujeres traspasa culturas, etnias y clases sociales. Toda la sociedad tiene la responsabilidad de actuar ante la violencia.

La violencia de género no es sólo de las mujeres, sino que también de hombres, transexuales, homosexuales, lesbianas y todas y todos quienes padezcan la opresión de género. Prueba de ello es el cruel ataque en contra de un joven de 19 años por su condición sexual, como también toda expresión de exclusión, hostigamiento y marginación que padecen quienes no se ajustan a la norma heterosexual.

La violencia de género seguirá impune mientras vivamos en un régimen capitalista que nos explota y aliena, desapareciendo cualquier lazo de solidaridad entre clase, la única forma de derribar el patriarcado es luchando también contra el capitalismo. Image

Declaración de La Alzada (AFL) en el marco de la jornada de protesta 26/6

Este 26 de Junio, las trabajadoras y trabajadores de Chile, junto con las y los estudiantes, volvemos a salir a la calle en el marco de una jornada de protesta nacional, para denunciar el sistema neoliberal que de manera sistemática nos mantiene en condiciones cada vez más intolerables de explotación, precarización y miseria. Condiciones que desde La Alzada (AFL), señalamos como producto de la actual estructura de dominación capitalista-patriarcal en Chile.

Nosotras y nosotros, las y los trabajadores del pueblo de Chile, representamos a la mayoría de la población del país, precarizada y explotada. Hemos presenciado cómo, a partir de la década de los 80s, se ha implementado e instalado un tipo de trabajo altamente precarizado, caracterizado por salarios de hambre, que nos mantienen en la miseria social, así como por una alta flexibilización y por la ausencia de un sistema de seguridad social que nos garantice salud, educación y vivienda digna y de calidad.

Constatamos que al interior de esta brutal realidad, somos, en particular, las mujeres trabajadoras las más explotadas y oprimidas, quienes ocupamos los empleos menos valorados socialmente como son todo tipo de servicios sociales y educación, y a la vez somos mayoritariamente las que engrosamos las filas de los trabajos subcontratados e informales, donde los derechos laborales quedan al voluntarismo de los patrones. Como si esto fuera poco, debemos cumplir la segunda jornada laboral al interior de nuestros hogares, realizando un trabajo no remunerado útil a la reproducción del sistema económico que nos oprime.

Además, la brutal injusticia y desigualdad neoliberal se expresa en la privatización y trasnacionalización de nuestros recursos naturales. El cobre, motor principal de la economía chilena, se encuentra en manos de capitales extranjeros, que explotan a los y las trabajadoras chilenas, a la vez que consagran en ganancias privadas el producto del trabajo y las materias primas del país. Mientras que las utilidades de CODELCO quedan en manos de la administración estatal que prioriza sus recursos en beneficio de la preservación del modelo, lejos de responder a las necesidades de los/las trabajadores/ras, a través de derechos sociales básicos como lo son la salud y educación.

Por otra parte, el sistema previsional de AFP representa una de las mayores reformas neoliberales en el capitalismo actual, ejemplo de la mercantilización de nuestros derechos y necesidades vitales. Este sistema de previsión social alberga prácticas sexistas y discriminatorias de género, particularmente contra las mujeres, en la medida en que someten nuestras pensiones a leyes de mercado, otorgándonos al final de nuestras vidas retribuciones aún más irrisorias que los hombres.

Finalmente, las y los estudiantes llevamos años exigiendo un cambio en cómo se entiende la educación, teniendo como demanda inmediata la educación universitaria gratuita, pero apostando a que ésta no es suficiente. De esta manera, se ha hecho necesaria la construcción de un nuevo proyecto educativo, para todas y todos, no sexista y decalidad. Estas demandas no han sido acogidas por la institucionalidad política, demostrando que la élite no cede en la defensa de sus intereses de clase.

En este contexto adquieren relevancia las reivindicaciones que nos convocan hoy a paralizar la producción, a protestar en las calles, a organizarnos. Como La Alzada (AFL) creemos que es central que nos unamos y avancemos en la construcción de una nueva sociedad bajo el alero de un proyecto revolucionario, que permita transformar las relaciones de dominación, patriarcales y capitalistas, a las que estamos sometidas y sometidos actualmente. Teniendo como un paso la obtención de estas demandas, buscando terminar con el modelo neoliberal heredado de la dictadura e impuesto por medio de la represión y el terrorismo de estado.

Saludamos sororalmente a todas las organizaciones sociales, sindicales y estudiantiles, que convocan a esta movilización, y llamamos a que se sumen también las organizaciones clasistas feministas y de disidencia sexual, ya que reconocemos a la estructura patriarcal capitalista como el principal enemigo de la disidencia y la clase, entendiendo que tod@s somos parte de la situación de injusticia social y marginación.

¡Por un nuevo proyecto educativo público y no sexista!

¡Por la socialización de los recursos naturales! ¡Por la eliminación del sistema de AFP!

¡Avanzamos cuando nos organizamos, desde el Feminismo Libertario, construimos Revolución!

¡ARRIBA LAS Y LOS QUE LUCHAN!

¡OTRA MUJER MUERTA!… NO MÁS VIOLENCIA SEXISTA! 3 junio 2013

Hoy nuevamente los medios de comunicación hablan, en un tono de crónica roja, sobre la muerte de mujeres chilenas a causa de la violencia machista. Se monta el show sensacionalista, donde se busca impactarnos con detalles muchas veces morbosos sobre la forma en que ocurrieron los asesinatos, las declaraciones del hombre quien habla de celos e infidelidades, de los vecinos y familiares que no lo vieron venir, o sí, pero que hoy sólo se lamentan. Sólo escuchamos estas voces para luego caer nuevamente en la rutina de las campañas electorales, los goles de la última liga nacional e internacional y las condiciones climáticas del país. Es entonces cuando  la muerte de estas mujeres se transforma en un número más en alguna estadística del SERNAM,se transforman en un simple “crimen pasional”, en un simple delito, en un caso, en un reportaje más.

Nosotras decimos que estas muertes sí importan; importan porque nos hablan  que la violencia sexista es una realidad en la sociedad chilena, porque denuncia a nuestra sociedad incapaz de detener este lastre, porque nos enfrenta al desafío de transformar las relaciones y establecerlas en base a la horizontalidad y el no-dominio entre hombres y mujeres.

No es verdad que  el machismo está erradicado de la sociedad chilena, no es verdad que en esta sociedad hombres y mujeres somos iguales, no es verdad que el femicidio  es un tema privado y particular (“los problemas que tenían ellos como pareja”). Los femicidios son la expresión de un sistema de dominación que nos excluye como mujeres, es la manifestación de un orden social-histórico que perpetúa el poder masculino, es la prueba de que más allá de las causas o móviles particulares de cada asesinato, la violencia cotidiana y particularmente el femicidio, está relacionado con la violencia sexual en contra de las mujeres. ¡Es la forma de violencia más extrema contra nosotras!

Hoy estas muertes nos abofetean la cara y nos llaman a actuar, no nos quedemos con la crónica roja de Las Últimas Noticias y atrevámonos a luchar por un cambio en las relaciones de dominación. Que la violencia sexista no sea sólo parte de la agenda de grupos u organizaciones feministas. Ya que la opresión de género es un problema transversal a la sociedad, démosle cara desde todos los frentes y dejemos de pensar que éste es un conflicto accesorio a otras luchas más importantes.

 Porque sin revolución sexual, no hay revolución social….

 ¡Basta de Violencia sexista, basta de femicidios!

Declaración 1 de Mayo 2013

En una nueva conmemoración de los mártires de Chicago como “La Alzada, Acción Feminista Libertaria” declaramos:

En Chile, como en tantos lugares del mundo, la explotación de las trabajadoras y trabajadores permanece intacta. Quienes trabajan valen menos que las cosas que producen, a pesar de ser ellas y ellos quienes producen la riqueza, los privilegios y la buena vida de quienes día a día usurpan su trabajo. En una nueva conmemoración de los mártires de Chicago como “La Alzada, Acción Feminista Libertaria” declaramos que:

Son las y los trabajadores, quienes guardan la posibilidad de emancipación de la sociedad capitalista. Sin embargo, desde el feminismo libertario nos preguntamos; ¿Cuál es el lugar de quienes padecen y resisten la opresión de género en la emancipación de la sociedad capitalista? ¿Qué emancipación es posible cuando todavía las mujeres vivimos en el inquilinaje de los trabajos domésticos? ¿De qué revolución nos hablan si el único trabajo posible para nosotras las transexuales es la bestialidad del comercio sexual y la más brutal mercantilización del cuerpo? ¿Cómo vamos a emanciparnos si los homosexuales y las lesbianas todavía somos discriminadas/os, reprimidos y obligados en sistemas de dominación y jerarquía sexual hetero y homo-normativa en el trabajo y en el resto de la vida social?

Como feministas libertarias tenemos la convicción de que la abolición del trabajo capitalista sólo es posible si nos liberamos de la opresión de género. No debemos olvidar que la sociedad en la que vivimos es capitalista y patriarcal y es nuestro deber luchar para su destrucción y la construcción de una sociedad libertaria en todos sus niveles y sentidos.

El aporte del feminismo es mostrar, como dijo Julieta Kirkwood, que “el proyecto político popular propone al hombre el umbral de la libertad; para las mujeres, la libertad no termina de traspasar el umbral de la casa”.

Desde La Alzada reivindicamos las luchas sindicales de las trabajadoras y trabajadores, quienes constituyen ejemplos de organización y autodefensa. Los sindicatos de la izquierda clasista históricamente han dado una batalla concreta y cotidiana por frenar los avances del capitalismo, demostrando que al hacer efectivas huelgas y paros pueden poner en jaque al mercado y a la patronal.

Sin embargo, al interior del mundo sindical, y de las organizaciones sociales en general, se reproducen prácticas machistas, patriarcales y sexistas, donde tanto el espacio como el acceso a la participación sindical están sesgados por la opresión de género. Síntomas de aquello son: la hegemonía de dirigencias masculinas y la distribución de roles dentro de los sindicatos. Todo esto impide la participación activa de las mujeres en el sindicalismo, y se traduce en la invisibilización de las demandas de las trabajadoras, las cuales son postergadas y desplazadas a un segundo plano.

Una vez terminada la jornada laboral las mujeres debemos asumir el trabajo doméstico en nuestros hogares. Trabajo históricamente naturalizado; nosotras debemos lavar, barrer, cocinar, planchar todo el año, toda la vida, porque así lo dice nuestra cultura patriarcal. Frente a ello creemos que todas y todos quienes integran la familia debemos hacernos cargo de este trabajo, en el camino de su abolición como trabajo subsidiario de la explotación capitalista. Estamos en contra de la organización patriarcal de la sociedad en todas sus esferas.

Por la organización horizontal y solidaria en todos los ámbitos de la vida social. Luchamos contra el autoritarismo machista al interior de la familia, del trabajo y de la sociedad.

    ¡POR LA LIBERACIÓN DE LA OPRESIÓN DE GÉNERO, PARA LA ABOLICIÓN DEL TRABAJO CAPITALISTA!
¡NO A LA SUBCONTRATACIÓN! ¡NO MÁS AFP!
¡POR UN SALARIO MÍNIMO DIGNO! ¡POR LA SOCIALIZACIÓN DE NUESTROS RECURSOS NATURALES!
¡AVANZAMOS CUANDO NOS ORGANIZAMOS, DESDE EL FEMINISMO LIBERTARIO CONSTRUIMOS REVOLUCIÓN!